¡Descubre la encantadora belleza de Potes, la capital del valle de Liébana en la provincia de Cantabria!

Ubicado en el corazón de la región de Cantabria, Potes es un destino turístico que no puedes perderte en tu viaje si estás buscando sumergirte en la historia, la cultura y sobre todo la naturaleza de nuestra provincia, Cantabria infinita.

Rodeada de montañas y en pleno corazón de los Picos de Europa, esta pintoresca localidad cántabra ofrece una combinación perfecta de paisajes impresionantes, buena gastronomía y patrimonio histórico.

Si vienes tanto como peregrino del Camino Lebaniego como a visitar el valle de Liébana, Potes es una parada obligada para todos los turistas. Te presentamos los aspectos principales y las cosas que no puedes dejar de ver en Potes.

El Casco Antiguo de Potes

Al pasear por el casco antiguo de Potes, te sentirás transportado en el tiempo. Sus calles empedradas y estrechas están llenas de encanto y se alinean con hermosas casas de arquitectura tradicional. Explora sus plazas y admira las fachadas históricas mientras te sumerges en la atmósfera medieval de la ciudad.

La Torre del Infantado

Esta imponente torre, de origen medieval, se alza justo en el centro de Potes, y su presencia se destaca entre el entorno pintoresco de calles empedradas y casas de arquitectura tradicional. La Torre del Infantado es un símbolo histórico y un buen exponente de la arquitectura civil en Potes.

Construida en el siglo XIV, la torre fue residencia durante un primer momento de la Familia de la Lama para pasar luego a manos de Tello, Señor de Liébana y hermano del rey Enrique II. Fue también casa solar de Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana y de la casa ducal del Infantado. Su estructura imponente y su estilo arquitectónico gótico llaman la atención de los turistas, ya que es imposible no verla si acabas de llegar al centro de la localidad.

La Torre del Infantado consta de cuatro plantas y una altura de aproximadamente 20 metros. Sus muros de piedra maciza, sus pequeñas ventanas y sus almenas dan testimonio de su carácter defensivo en el pasado, como fortificación defensiva. En la actualidad, el edificio ha sido restaurado y alberga el Archivo Histórico de la Villa de Potes.

La visita a la Torre del Infantado es una oportunidad única para sumergirse en la historia y explorar sus estancias interiores. Desde la planta baja, donde se encuentra la entrada, hasta la planta superior, se pueden apreciar elementos arquitectónicos originales y exposiciones que narran la historia y la evolución de la torre y de la región.

Además, desde la parte superior de la torre se puede disfrutar de una vista panorámica excepcional de Potes y sus alrededores. El paisaje montañoso, con los Picos de Europa como telón de fondo, crea un escenario impresionante que invita a la contemplación y la fotografía.

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana

Este monasterio franciscano, ubicado a pocos kilómetros de Potes, es un importante lugar de peregrinación y uno de los centros religiosos más significativos de la región. Alberga el Lignum Crucis, el trozo más grande de la cruz en la que fue crucificado Jesucristo. Además, su entorno natural es impresionante y ofrece vistas panorámicas del valle.

Supone el final de la peregrinación del Camino Lebaniego, que en 2023 celebra su año santo jubilar, con gran afluencia de Peregrinos. El Molino de Cicera se encuentra en pleno Camino Lebaniego y Cicera se encuentra justo al final de le segunda etapa a pie desde San Vicente de la Barquera.

La historia del monasterio comienza con la llegada de Toribio de Astorga, un santo y mártir cristiano a principios del siglo V. Trae con él, el trozo más grande de la cruz de Cristo (El Lignum Crucis). El entonces rey de Asturias, Alfonso II, decidió construir un monasterio para albergar los restos del santo y convertirlo en un lugar de peregrinación y devoción. En 1512, el Papa Julio II, otorga, mediante bula, el privilegio de la celebración del año jubilar lebaniego.

A lo largo de los siglos, el monasterio sufrió varias reformas y ampliaciones, adaptándose a las necesidades de la época y conservando su importancia como centro religioso.

El Puente de San Cayetano

Este antiguo puente de piedra, que cruza el río Deva, en su bajada hacia La Hermida, es uno de los iconos de Potes. Construido en el siglo XVI, se ha convertido en un símbolo de la ciudad. Dar un pequeño paseo por el puente y admirar las vistas del río, las calles empedradas y las montañas circundantes merece la pena si es la primera vez que visitas Potes.

Parque Nacional de los Picos de Europa

Potes es un punto de partida perfecto para explorar el impresionante Parque Nacional de los Picos de Europa, que se divide entre las provincias de Cantabria, Asturias y León. Esta reserva natural es famosa por sus impresionantes picos, valles profundos y paisajes de ensueño. Aquí podrás disfrutar de senderismo, escalada, observación de aves y muchas otras actividades al aire libre.

Gastronomía de Potes

La gastronomía local: Potes es conocido por su deliciosa cocina tradicional cántabra. Prueba los platos típicos de la zona, como el Cocido Lebaniego, un suculento guiso que cuenta con un cuenco de sopa con fideos, garbanzos y verdura y una buena selección de carnes, o los quesos de Liébana, elaborados de manera artesanal. No olvides acompañar tu comida con un vaso de orujo, el aguardiente local.

El Teleférico de Fuente Dé

A solo unos minutos en coche desde Potes subiendo dirección Camaleño, encontrarás el Teleférico de Fuente Dé. Es una bonita subida en la que también pasarás por la localidad de Espinama y Cosgaya. El teleférico te llevará a lo más alto de los Picos de Europa en cuestión de minutos y podrás hacer rutas muy divertidas y asequibles para alguien en buenas condiciones físicas como la Subida a Cabaña Verónica o la visita al Refugio de Aliva. Disfruta de las vistas panorámicas una vez llegues arriba y si vas en invierno no te olvides de raquetas o crampones, según sea el estado de la nieve.

Cuesta lanzar un paso tras otro, igual que pensar en el tiempo que vamos a tener al día siguiente, lo importante es que esto no reste nada de lo que nos apetece hacer.

Intento pensar solo en el aquí y ahora, aunque no siempre lo consigo, pero da igual, lo que importa es el empeño y el esfuerzo que ponemos en lo que hacemos.

En estos lugares, el tiempo parece detenido, parado; hay tareas que parecen ancladas en el tiempo: serrar madera para el fuego, etc.

Hay casas con mucha solera, abunda la piedra y el agua de arroyo con los abrevaderos remotos en muchos lugares, a horas determinadas y vete a saber cuando, las vacas bajarán y beberán.

Suenan toques de campana, solitarios y retumbones que invitan a «no se qué…», para algunos será recogimiento y para otras y sólo otras mujeres, una costumbre que las llevará a un banco de la iglesia donde verse, repetir unos rezos sabidos y quizás acordarse de los que ya no están; también esperar quizás a que llegue el día, ese día…en el que termine todo, los recuerdos de otras personas, unas queridas y otras menos queridas pero presentes en muchos casos…; como será eso…suspiro, respiración entrecortada…terminada tal vez, algún recuerdo que otro, o pocos, o ninguno quizás, ojos que se abren por última vez y se cierran levantando pupilas, imagino que no será igual morir solo que acompañado, imagino solo claro.

Quizás quien mejor se quede sea el que cierra los ojos y fluye y se va…

Escrito por: J. L. C. A

Si estás buscando una experiencia inolvidable en Cantabria, no puedes dejar de visitar el Desfiladero de La Hermida y su icónico Mirador de Santa Catalina. Desde el alojamiento en Cicera, Cantabria, este destino está a un corto trayecto que te permite sumergirte en una de las vistas más impresionantes de la región y en la esencia misma de los Picos de Europa.

El Desfiladero de La Hermida: Un Paisaje de Leyenda

El Desfiladero de La Hermida es una impresionante garganta que se extiende a lo largo de 21 kilómetros, convirtiéndolo en uno de los desfiladeros más extensos de España. Tallado por el río Deva, este desfiladero es una obra maestra de la naturaleza. Las altas paredes de roca caliza se elevan majestuosamente a ambos lados del río, creando un paisaje que deja sin aliento. Su origen geológico se remonta a millones de años atrás, cuando la actividad tectónica y la erosión del río fueron dando forma a estas formaciones espectaculares.

Recorrer el desfiladero es toda una experiencia visual y sensorial: desde la frescura del aire puro hasta el sonido del agua del río Deva, que serpentea entre las rocas. Además, en primavera y otoño, el desfiladero se transforma con una paleta de colores que va del verde exuberante de los árboles al dorado de las hojas, ofreciendo un espectáculo visual inigualable.

Desfiladero de la Hermida

El Mirador de Santa Catalina: La joya del desfiladero

A unos 460 metros sobre el nivel del mar, el Mirador de Santa Catalina se alza como el mejor lugar para admirar la magnitud y belleza del Desfiladero de La Hermida. Desde este punto de observación, la vista panorámica es simplemente impresionante. Puedes ver cómo el río Deva se abre paso a través de la roca caliza, creando una imagen perfecta para los amantes de la fotografía y la naturaleza.

Llegar al Mirador de Santa Catalina es ya de por sí una experiencia, pues se accede por una carretera serpenteante desde el pueblo de La Hermida. A lo largo del trayecto, el paisaje cambia constantemente, ofreciendo a los visitantes un preludio de la espectacular vista que les espera en el mirador. Para garantizar la seguridad, el mirador cuenta con barandillas y paneles informativos que explican la geología y la biodiversidad de la zona.

Mirador de Santa Catalina

Historia y cultura en el corazón de la naturaleza

El Mirador de Santa Catalina no solo ofrece paisajes increíbles, sino que también cuenta con un rico trasfondo cultural e histórico. Se han encontrado vestigios de asentamientos antiguos en las cercanías, lo que indica que esta zona fue habitada desde tiempos remotos. Estos hallazgos arqueológicos incluyen restos de antiguas construcciones y herramientas, que revelan la importancia de este lugar como punto de paso y de refugio a lo largo de los siglos.

Además, se cuenta que el desfiladero y sus alrededores fueron testigos de importantes eventos históricos, desde conflictos medievales hasta la Guerra Civil Española. Esto añade una capa adicional de interés, permitiendo a los visitantes conectarse no solo con la belleza natural del lugar, sino también con su historia.

Flora y Fauna: Un Ecosistema Vivo

El desfiladero es también hogar de una biodiversidad impresionante. Su microclima, más cálido y húmedo que en otras zonas de Cantabria, permite la proliferación de una vegetación exuberante que incluye encinas, robles y bosques de ribera. Además, es el hábitat de diversas especies animales, entre ellas numerosas aves rapaces como el águila real, el halcón peregrino y el buitre leonado, lo que lo convierte en un destino popular para los amantes de la ornitología.

Algunos senderos cercanos al mirador te permiten adentrarte en esta naturaleza virgen, donde puedes observar la flora y fauna en su entorno natural. Para aquellos que disfrutan de la observación de aves, el mirador es un lugar perfecto para avistar estas especies en acción, sobrevolando el desfiladero en busca de alimento.

Senderismo en el Desfiladero de La Hermida

Si eres amante del senderismo, el Desfiladero de La Hermida ofrece rutas de distinta dificultad, que te permiten explorar esta maravilla natural a pie. Desde el mirador, puedes optar por senderos que te llevarán a través de antiguos caminos y rutas utilizadas por pastores y habitantes locales a lo largo de los siglos. Estas rutas no solo ofrecen vistas inigualables, sino también una conexión profunda con la historia de la región.

Una de las rutas más recomendadas es la que conduce desde el mirador hasta algunos pueblos cercanos, como Bejes y Lebeña. Estas aldeas, con su arquitectura tradicional de piedra y sus costumbres locales, brindan una experiencia única para aquellos que buscan explorar el lado más auténtico de Cantabria. En Bejes, por ejemplo, se puede probar el famoso queso Picón Bejes-Tresviso, una delicia local elaborada de manera artesanal.

Consejos Prácticos para la Visita

Para disfrutar al máximo de la visita al Desfiladero de La Hermida y al Mirador de Santa Catalina, aquí tienes algunos consejos prácticos:

  • Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son ideales, ya que el clima es agradable y la vegetación está en su máximo esplendor. Durante el verano, el desfiladero puede ser más cálido, y en invierno, algunas rutas pueden estar más resbaladizas debido a la lluvia.
  • Equipo recomendado: Lleva calzado adecuado para caminar, especialmente si planeas hacer senderismo. También es recomendable llevar una cámara fotográfica para capturar las impresionantes vistas, así como binoculares para la observación de aves.
  • Seguridad: Aunque el mirador cuenta con barandillas, es importante mantener siempre la precaución, especialmente si viajas con niños. Además, si planeas explorar senderos más apartados, lleva suficiente agua y algo de comida.
  • Gastronomía local: Al finalizar la visita, no puedes perderte la oportunidad de probar la gastronomía local en los pueblos cercanos. Los quesos, embutidos y platos típicos de la zona son una delicia que completará tu experiencia.

Alojamiento en Cicera

Después de un día explorando el Desfiladero de La Hermida y sus alrededores, nada mejor que relajarse en El Molino de Cicera donde podrás disfrutar tanto de habitaciones como apartamentos rurales. Nuestro alojamiento ofrece un entorno tranquilo y acogedor, perfecto para descansar tras una jornada de aventuras en la naturaleza. Con habitaciones cómodas y todas las comodidades necesarias, nuestro alojamiento rural es el lugar ideal para explorar la belleza natural de la región y descubrir su rica cultura.

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